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Desafios para el 2009
Anexos
Informe Financiero

La región de América Latina se caracteriza por una creciente desigualdad social y educativa, la profundización de los procesos que generan la pobreza, así como por una exclusión social, política y económica, que afecta principalmente a los grupos marginados.

En el escenario educativo, el seguimiento de los objetivos de Dakar demuestra que aunque algunos países de América Latina muestren algún progreso, hay muchas cuestiones pendientes en particular sobre el éxito en la conclusión de los estudios y los resultados del aprendizaje. Los datos también muestran que existe una gran heterogeneidad en la región, por lo que se necesita adoptar un análisis casuístico país a país.

En términos de educación de adultos, la disminución de los niveles de analfabetismo no es suficiente para alcanzar el objetivo de Dakar para el año 2015. La región tiene cerca de 35 millones de personas adultas que no saben leer ni escribir y otros 88 millones de adultos que no han terminado la educación primaria. Si el promedio de la tasa de analfabetismo en la región es del 10,3%, es digno de nota que en Honduras, El Salvador y Nicaragua el porcentaje es del doble, del triple en Guatemala y en Haití, o sea, la mitad de la población analfabeta. Por otra parte, Chile, Uruguay, Argentina, Cuba y Costa Rica tienen una tasa de analfabetismo por debajo del 4%.

Entre las personas de 3 a 18 años de edad, aproximadamente 35 millones de niños y adolescentes no tienen acceso a la educación. Algunos países tuvieron éxito al garantizar el acceso a la educación pre-primaria a menos de un tercio de la población en este grupo de edad y el acceso a la educación secundaria a menos de la mitad de la población de este grupo. La región aún tiene 4,5 millones de personas entre los 15 y los 19 años que no han terminado la educación primaria y casi 25 millones de personas entre 20 y 24 años de edad que no han terminado la educación secundaria. En términos de flujo, de cada 10 personas que inician la primaria en la edad correcta, sólo 6 logran llegar al final de la enseñanza primaria en la edad correcta, lo que demuestra que los sistemas educativos generan sistemáticamente la repetición y deserción.

La relación entre la situación social y educativa en los países latinoamericanos es compleja, hay pruebas que revelan que los sistemas educativos de la región no han tenido éxito en generar una distribución equitativa de conocimientos y que los grupos marginados sistemáticamente no tienen acceso a una educación de calidad. Esta desigualdad en el acceso a la educación es un obstáculo para el desarrollo social y económico de la región, según el cual la justicia es inconcebible en una sociedad basada en una distribución desigual de los conocimientos.

A pesar de todas las dificultades, existen oportunidades importantes de las cuales tenemos que estar conscientes, como por ejemplo, la reciente elección de gobiernos con una visión más orientada hacia la plataforma social en muchos países de América Latina. Esto nos conduce hacia una sinergia con sectores de la sociedad civil que luchan por la aplicación de los derechos económicos, sociales, culturales y políticos y por una democracia más vigorosa. Otra oportunidad importante en América Latina es la existencia de marcos legales en muchos países, que ofrecen una substancial plataforma política y judicial para hacer efectivo el derecho a la educación.

Si bien este tipo de plataformas legales existen, en la medida en que se reconoce cada vez más a la sociedad civil como actor político, se debe tener cuidado con los procesos de cooptación del Estado y su discurso, así como con las prácticas que dejan de lado la línea de responsabilidad del Estado sobre la aplicación de los derechos. Por último, pero no menos importante, es fundamental reconocer que, a pesar de que existe un discurso en desarrollo creciente que tiene por base los derechos en algunos sectores de la sociedad, también hay un número creciente de actores y de hechos concretos que fortalecen otro paradigma: el de la educación como una mercancía, un servicio rentable y comercializable.

Los movimientos sociales y las redes son vibrantes en América Latina, un continente en el cual la Educación Popular ha sido próspera durante décadas y que vio nacer el Foro Social Mundial años atrás. Hay fuertes movimientos en pro de los derechos humanos, la reforma agraria, la educación, las cuestiones étnico-raciales, entre muchos otros, creando así un ambiente propicio para el desarrollo y la consolidación de las campañas de educación orientadas hacia la promoción de la realización efectiva del derecho a la educación.



 
 
 
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