¿Desde cuándo trabajas con educación en contextos de encierro?
A partir de 2006, a partir de una experiencia de intercambio de ONG, porque yo pertenezco a una ONG que trabaja con adolescentes en la noche y, dada mi experiencia con los adolescentes, me invitaron a contar al servicio penitenciario y ahí fue de donde vino el desafío. ¿Si vos trabajás con estos pibes en la noche, por qué no trabajás con los pibes en cárcel? Yo no tenía experiencia en trabajar con pibes en situación de cárcel.
¿Y trabajas entonces con jóvenes?
Jóvenes adultos, es la denominación que tienen, de 18 a 21 años.
¿Qué tipo de desafíos encuentras en tu trabajo?
Primero el desafío que encontré es que, al ser tallerista y hacer trabajo comunitario, siempre mi laburo fue trabajar la estima, trabajar el desarrollo personal. Acá cuando llegué fracasé, fracasé porque todo lo que yo sabía hacer en lo que se respecta al desarrollo personal acá se hacía agua. No entraban los talleres, no eran de captación de los pibes, estuve así 3 meses hasta que fue una supervisión y lo que pudimos ver es que, tanto las dinámicas que estábamos haciendo, estaban equivocadas porque a los pibes les faltaba la base de la estima, la base del quererse, la base de reconocerse como personas. Lee más…

